Desgastar
sus labios hasta que se rompen. Volverlos a reconstruir con cada caricia por
las noches, para no dejar jamás de romperlos. Beso a beso, sonrisa a sonrisa.
Rotas las pupilas de tanto mirar sin encontrarnos, hastiadas de tantas horas
sin ver la pobre figura de un amor antaño fuerte y valiente. Ahora, vagando
entre sus cuerpos, puede sobrevivir unos instantes, un roce más, un susurro,
una nueva mirada. Pero se pierde. Los ojos sin brillo, las sonrisas tristes,
los besos amargos como la hiel.
Despacio.
Como siempre. Como casi nunca. Así fueron las dos últimas despedidas. Valientes
como rara vez, y tan cobardes como la primera. Sin apenas rozarse, sin ni tan
siquiera mirarse, sin sentir por miedo a volver a caer.
Así.
Entre miedos, vergüenzas, suspiros y algún que otro llanto, volvieron a volver
a no saber quién es quién. Al engaño y la mentira, al tú de día, y yo toda la
vida. A olvidar, como diría Sabina, en diecinueve días y quinientas noches. Dos
veces al día, tres veces cada noche se echaban de menos. Se miraban como dos
desconocidos en el metro, queriendo querer, sabiendo que no iban a volver.
No.
No hay solución, cuando los labios se gastan, las miradas se apagan y los
besos… esos que se van y nunca vuelven. Y entonces comienza a pesar lo que no
dijiste, lo que dijiste y lo que no hiciste. Las veces que no la besaste por
miedo a ser rechazado, las veces que la besaste por miedo a perderla. Esas
veces.
Acaba
como empieza. Desgastando con otro los labios que tú besaste, regalando las
sonrisas que tú querías, las miradas, que tanta vida te daban. Y mientras
tanto, vagas de bar en bar, a golpe de vaso, queriendo olvidar, sin hacer caso.
Olvidar
para sentir, olvidar para querer, al fin y al cabo, olvidar porque sí. Quizás,
vuelva, y de nuevo el maestro sabe de lo que habla, pero esta vez, sea con la
lengua más corta, la cabeza baja, y la falda más larga. Pero, no nos engañemos.
Siempre tuvo la frente muy alta, la
lengua muy larga y la falda muy corta.
"Beso a beso, sonrisa a sonrisa. Rotas las pupilas de tanto mirar sin encontrarnos"
ResponderEliminarTe superas; cada vez me gustan más tus textos, Miguel.
Me encanta la comparativa de las sonrisas, las miradas,besos...
Transmites, y mucho.
Un abrazo
Muchísimas gracias por tu comentario. Cosas como esta hacen que siga escribiendo.
EliminarUn beso :)