“Hay
besos de esos que te los dan, y resucitan a un muerto”
Eso dice el maestro Sabina, y la
verdad es que no le falta razón. Perdido entre sus labios, luchando contra la
gravedad, de quererla querer, y contra la infinidad de razones que me decían
que era un mal papel el que me quería jugar en su boca…
Me colgué de sus labios, de sus
manos y hasta de sus engaños. No podía, no quería y no sé si debía, pero la
quería sin motivo. Y quería querer hasta sus mentiras, pensando que podía
creer.
Y sus labios, que hacen
prisioneros cuando los rozas en un suspiro, me querían aquel día, y ninguno
más.
Besos de esos, que te matan si te
mueres, que te viven y te encuentran si te pierdes… besos de esos, que solo
ella da.
Tu blog es genial, tienes una seguidora más.
ResponderEliminarUn beso.
Muchas gracias.
EliminarUn beso :)
Tus textos son sencillamente increíbles, me has dejado sin palabras,me han encantado!
ResponderEliminarUn beso:)
¡Muchísimas gracias!
EliminarUn beso :)