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6.12.13

Manos frías

Una mano fría, rozó la mía. Estaba deambulando cabizbajo por la calle, con mis auriculares puestos, inmerso en un mundo en el que ni yo mismo estaba cómodo, cuando de pronto lo sentí. Siempre he tenido las manos calientes, y odiaba que alguien se quitase el frío a mi costa.

Pero ese roce tan sutil, me pareció como si se tratara de un ángel. Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo. Mis oídos dejaron de escuchar aquella melodía, que junto a una voz rota me acompañaba.

El mundo se congeló. Me giré para tratar de ver quién había sido el causante de aquella sensación. Solo vi cabezas que, centradas en su vida, caminaban dispersas. Todas, salvo una. Era un ser que, como yo, había salido a despejar su cabeza y a vaciar su alma. Llevaba uno de esos gorros de lana con una borla culminándolo, un largo abrigo negro, y unas botas también negras.

Visto desde atrás, parecía una chica. Me quedé allí parado, viendo como ella se alejaba y se perdía entre la multitud. Cuando pude reaccionar, volví a escuchar esa voz rota, y me sumergí en mi mundo de nuevo.

Decidí caminar un par de manzanas más. Y entré en una cafetería, de esas que tienen una gran cristalera que permite ver la calle, para escribir un poco y tomar un café bien cargado. Elegí una mesa solitaria, con una sola silla, y bastante próxima al cristal. Me centré en ese pequeño bloc de notas que siempre iba conmigo.

Tras un par de líneas, decidí sorprenderme con la gente que pasaba por la calle. La verdad es que nadie me llamaba especialmente la atención. Decidí volver, nada merecía la pena allí fuera.

Un reflejo me sobresaltó. Alguien había pasado al lado del cristal. ¿Podría ser ella? Qué demonios me está pasando, ahora veo reflejos de una chica que ni sé cómo es. Quizás sólo sea un producto de mi imaginación. 

Me quedé helado, un escalofrío de nuevo…


Decidí salir de nuevo a la calle. Volví a casa, y jamás sentí nada igual… Supongo que ya no la veré más. Había perdido aquella oportunidad… 

1 comentario:

  1. Después de tu última entrada me dejaste preocupada!
    Me ha gustado mucho la última parte. Todos los días aparecen oportunidades frente a nosotros. Unas veces las aprovechamos, otras las dejamos ir
    Y nunca sabremos que es lo que habría pasado si...
    Lo que más me sorprende es cuando la dejas escapar y por casualidad o destinó esa persona se vuelve a cruzar en tu camino.
    Me gusta mucho como escribes.
    Un saludo y te espero en mi blog :)

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