Te
necesito aquí. No puedo creer que te hayas ido, a pesar de que haya pasado
demasiado tiempo. Pero es que, aún, cuando oigo el ascensor y pasos en el
pasillo pienso que abrirás la puerta y volverás. Creo que cualquier día nos
cruzaremos por la calle, verás que soy yo, te pararás me abrazarás y me
explicarás dónde has estado todos estos años.
Tengo
tantas cosas que contarte, que pedirte, que preguntarte… No logro entender el
porqué de todo esto, yo pensaba que nunca pasaría nada de aquello. Tan sólo necesito
que vuelvas al menos unas semanas al año, un puñado de días, para poder
disfrutar todas aquellas tardes que perdimos. Sólo necesito volverte a ver.
Quiero
sentir de nuevo tu aliento, mientras me veías cocinar, corrigiéndome cuando lo
hacía mal. Necesito esos consejos, previos a la elaboración de algo nuevo, algo
a lo que tú me lanzabas, y yo, sin saber apenas nada, sabía hacerlo, porque te
lo había visto hacer mil veces.
No
puedo evitar pensar en todas las mañanas que perdimos viendo la tele cuando era
pequeño, hasta que te ibas a trabajar. Todos esos años, jugando sin parar. Te
fuiste tan pronto…
Y
ahora, ¿qué me queda? Un largo recorrido, en el que estaré solo. Perdona que no
vaya a verte a ese lugar repleto de almas, pero es que, yo, para recordarte,
tan sólo necesito cerrar mis ojos y pensar en ti. Porque nada ni nadie me hará
olvidar quién eras y todo lo que me enseñaste y vivimos juntos. Aunque cada día
que pasa, algo se va borrando y cada vez me queda menos de ti, pero no lo
permitiré…
Sonríe.
Seguro, que tú, que estás leyendo recuerdas a alguien así, que te vean sonreir…
No hay comentarios:
Publicar un comentario