Ella era rubia, sus ojos verdes, me encantaban, y su sonrisa… era tan perfecta que no podía ni imaginar que un día más de una de ellas iba a ser para mí. Era alta, y esbelta. Siempre iba despeinada, pero era perfecta incluso con sus defectos.
Yo, te miraba desde lejos. Soñando que algún día podía estar junto a ti. Nunca fue así, pero aquellos instantes en los que casi nos convertimos en algo, la sonrisa que yo llevaba dibujada… fue el momento en el que más cerca estuve de la felicidad.
Pasó y algo quedó. Todo acaba aunque no termina. Un loco diría que te seguiría esperando, otros que anhelarán aquellos instantes. Pero yo… y tú… Quién sabe.
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