Llegamos a convivir más horas con ellos que con nuestra propia familia, y terminan convirtiéndose en eso, en nuestra otra familia. Lo cierto es que son geniales. Da igual lo que hagas, porque siempre están ahí. Esa relación que empieza porque sí, porque no queda más remedio que convertirse en un ser sociable… acaba siendo fantástico, inigualable. Y es que al fin y al cabo, son nuestra familia. Nos acaban queriendo de cualquier manera.
Supongo que los que leen esto, saben por quién va. Gracias a todos, sin excepción. No cambiaría nada de estos dos años ni a ninguno de vosotros. Suerte a todos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario