Seguidores

19.11.14

Peces sin mar

El último suspiro se desdibujo en unos labios entreabiertos que boqueaban en busca de un postrero aliento perdido en un beso.

Así es como terminaba cada noche, intentando ganarse algo que hace tiempo que ya había perdido. Igual que un niño pequeño que tras una rabieta intenta volver a conseguir aquello que tenía pero hace unos instantes decidió que no le interesaba más.

Supongo que esa es la historia. Cuando conseguimos lo que llevamos meses o incluso años esperando, nos decepcionamos y decidimos dejarlo ahí apartado, hasta que recordamos que nos vuelve a interesar, bien sea porque nos encontramos hartos de aquello que nos ocupa, o porque no hemos podido olvidar aún ese dulce recuerdo que nos dejaba aquello que ahora añoramos y ya no podemos conseguir.

Pues esto, sucede igual con las personas, cuando llegas a ese punto de no retorno en el que o tiras para delante con lo puesto, y aferrado a esa mano que no dejarás que se vaya nunca jamás. O te paras a pensar, y decides sentarte mientras ves cómo se aleja, sigilosa y pausadamente hasta que se esfuma entre la espesa negritud que es tu futuro.

Más o menos debe ser algo así, supongo que el punto de no retorno en esta ocasión ha girado tanto, que nos ha hecho perder la cabeza. Lo importante, es saber encontrar a alguien que te ayude a salir del fango, y a ella, pues que le ayuden también, pero no tú. Quizá ya hayas hecho demasiado, más de la cuenta.

Sigues tu camino, y no puedes borrar de tu cabeza ese dulce aroma que te acompañaba cada día, y recaes en esa tentación irresistible de sus labios. Y los llantos se suceden, las miradas se esquivan, las sonrisas, antes cómplices, se vuelven armas arrojadizas que siguen disparando para mantener las formas.

Acaba así, boqueando como un pez en busca de una última bocanada de oxígeno. Y tú, te vuelves en la cama, hastiado de lo que antes deseabas y ahora aborreces, queriendo que un día distinto borre el camino que habéis elegido, y la angustia y la apatía que ahora se respiran, se torne de nuevo, en ese dulce aroma que guardaban aquellos besos. Esos besos. Sus besos.

Ella.


No hay comentarios:

Publicar un comentario