Les
podría contar más de una cosa de ella. Pero creo que lo primero que deberían
hacer es ver sus ojos. Dejar, que se apoderen de tus pupilas, y que lean cuanto
quieran. Y no importa que sean tan comunes como cualquier estrella que se
dibuja en el firmamento, ni que no destaquen entre todos los demás. Porque no
le hace falta. Con mirar, con dibujar una mirada en tus pupilas es suficiente
para saber que no quieres más, que no necesitas más.
No
sólo tiene eso. Hay que ver más allá de lo que los ojos miran, como ella misma
me dijo. Y si se deja descubrir, encuentras, un mundo inexplorado. Una
constelación de miradas que te acarician desde lejos, y te susurran al oído. Un
cúmulo de risas que se descomponen en un eco finito de sonrisas.
Puede
que en un par de meses ustedes mismos caigan en esas redes invisibles que te
atrapan con la calidez de sus gestos, esos, que a hurtadillas acarician la
comisura de tus labios, buscando, por imposible que parezca, una sonrisa de
verdad.
Las
lágrimas que guarda, son tan diferentes, que encontrarlas te hace llorar, pero
curan más que cualquier otra cosa. Y ese gesto, frío, y en ocasiones abstraído,
se rompe en mil pedazos cuando creas una sonrisa. Y ese instante, en el que
desaparece ella, y encuentras a ELLA, es algo diferente. Espectacular.
No
les diré que sea única, ni extraordinaria. Es alguien diametralmente opuesto a
la realidad que nos invade. Y no por ello es rara, es tan sólo excepcionalmente
diferente. Quedan tan sólo unas letras, pero esa incapacidad de describirla, me
permite gastar las palabras en decir lo que nunca nadie ve.
Podrían
mirar, y jamás encontrar, pero yo miré, ella disparó, y caí. Guarda, en algún
lugar esa horrible foto que marcó un camino, ligeramente difuso, aunque parece
que firme. Y créanme, no he recibido mejor foto, que aquella que nadie ha
visto, sólo ella.
Al
fin, el fin. Y ella, su mirada, y lo que nadie ve, aún sigue ahí.
Este texto tiene algo excepcionalmente diferente. Y excepcionalmente bueno.
ResponderEliminarMuchas gracias por tu comentario. Me encanta saber que hay alguien que disfruta de lo que escribo.
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