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9.11.14

De verdad

Hacer de verdad. Muchas veces encuentro que la gente vuelve sus miradas atónitas ante una risa que realmente es sincera. ¿Saben de lo que les hablo? Esa incontinencia de la risa que provoca una alteración insospechada en quienes le rodean, que miran, sorprendidos, y en cierto modo con desprecio por no acatar esa norma no escrita de convertirse en una persona comedida en público.

Es difícil encontrar a alguien así, técnicamente imposible. MENTIRA. También afirman que aquí, el tipo este que escribe, que es frio, apático y tan sólo habla sobre nimiedades, tiene un desarrollo plano, como si fuese el arquetípico tipo que tan sólo sabe hacer una cosa en su vida. Pues no, a veces, me muestro como realmente soy, y creo que es mejor.

Cada vez que te encuentras dispuesto a desenmascarar tu verdadero yo, ese que pasaría horas haciendo algo socialmente deleznable, porque a la gente no le parece interesante, aparece ese miedo que te atenaza, y te susurra: “aún no, no debes hacerlo”. Y vuelves al redil cual oveja perdida en un desapacible bosque.

Y no sólo consiste en ser de verdad, también hay hacer las cosas como si nos fuese la vida en ello, y de verdad, se va. Porque cada vez de forma más frecuente encuentro a esos típicos tíos, ellas también, que cumple a la perfección con todos los clichés y estereotipos establecidos, de la cabeza a los pies. Del pelo perfectamente cortado, a ese habla, odiosa y descuidada, pegados al teléfono, sin escribir todas las letras, porque eso no es lo que se lleva.

Ese momento te hace sentarte a pensar, y decirte que haces aquí. Pero sigues caminando, porque cada vez hay menos lugar para la mente disruptiva, que busca otros caminos. Y no solo en este ámbito la estereotipia social hace mella en nosotros, también en eso que algún desgraciado, aún llama amor, o relaciones esporádicas con otro fin distinto al de acostarse con la otra persona, pero como esto último queda demasiado largo, lo seguiremos llamando amor.


Hay veces, que confías en que la otra persona te… en que la otra persona… bueno, no se porte demasiado mal. Y entonces, sucede. Te envuelves en un mar de lágrimas, pero que haces, dibujarte la sonrisa de todo va muy, muy, muy bien, y sales a la calle, a mentir. Como casi todos.

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