Estoy
hastiado de esta sociedad distópica que nos envuelve. Caemos continuamente en
una espiral de consumismo, pero no solo de bienes sino de personas,
acostumbramos a coger lo que nos apetece en el momento que deseamos, y acabar
con todo, y todos, cuando nos hemos hartado de tenerlos.
Se
volverá en nuestra contra, estoy seguro. Cada vez nos queremos menos, nos
cansamos antes y nos volvemos más irreverentes. Veo personas que simplemente
por diversión deciden abandonar a su pareja (mientras aún están con ella), para
ver que ofrecen los demás, para saber si pueden mejorar pero teniendo seguro
aquello que llevan agarrando desde hace mucho tiempo.
También
encuentro gente que por miedo a perder lo que tiene, no se muestra como
realmente es, y creo que yo mismo debería incluirme en este selecto grupo de
estúpidas personas que no decide mostrarse tal y como es. Muchas veces es el
miedo lo que les mueve, pero muchas otras es la congoja que les produce el no
ser aceptados por ser diferentes.
Puedes
encontrar gente que, por ejemplo, muestra reticencias a contarte si lee o no,
sus gustos musicales, o incluso sus aficiones, porque teme que esta infecta
sociedad en la que la incultura, el pasotismo, y el culto excesivo al cuerpo es
lo único que se valora, no lo acepte.
Ya
no es solo una crítica hacia aquellos que aceptan los cánones que establecen
esos que se consideran dueños del resto del mundo, sino a aquellos que no se
muestran como son. Y es que quienes ahora mismo pasan desapercibidos entre un
buen puñado de descerebrados (no solo hombres, también mujeres), que buscan
tener fama, o algo que colocar entre sus piernas, son los que realmente tienen
poder de cambiar el mundo.
Quizás
tú, que ahora estás leyendo y eres un estudiante sobresaliente, en una carrera
que muchos consideran que no tiene futuro, o tú, la que estás visitando el blog
de un tipo cualquiera, que teclea un buen puñado de sandeces, que tienes una
idea, aunque te parezca extravagante o escasa de valor, es buena idea. Porque
vosotros, los que en nadie repara mientras camina por la calle, sois los que
cambiaréis este casi moribundo planeta.
Vosotros,
los que nos llevaréis a algo mejor, los que aunque os pisen saldréis adelante.
Maestros, ingenieras, madres, padres, vosotros cambiaréis el mundo. Puede que
no hoy, y tampoco mañana, pero seguid luchando por esa idea que ante todo
queréis conseguir, porque sin vosotros el mundo no avanza, y sin vosotros, el
éxito, no existe.
No hay comentarios:
Publicar un comentario