Seguidores

12.10.14

Cuando se van

La estúpida inevitabilidad de realizar acciones que nos alejen de gestos, momentos, y lugares dolorosos. No les diré que sea un experto en este asunto (creo que estoy lejos de serlo en todos los ámbitos), pero intuyo que es complicado apartarse de todo aquello que nos hace daño.

Cuando perdemos a alguien, limpiamos toda nuestra casa de sus pertenencias, le despedimos, a nuestra manera, y por un momento parece haber desaparecido. El primer día cuando oyes que el ascensor para en tu piso, y unos pasos se aventuran sobre el pasillo, piensas que está ahí, que se fue un día pero que ha vuelto. Y no. Ya no oyes como sus llaves penetran la estéril cerradura y te aferras a esa sensación que has vivido hace un instante, y sin duda, se repetirá un centenar de veces en los siguientes días. Pero nunca vuelve.

Nunca. Y nosotros necesitamos seguir ahí, y volver a volver donde ya no está. Sentir, que hace meses, semanas, años o días que ha desaparecido, pero aún no se ha ido. Y no se irá, no dejamos que se nos vayan los recuerdos. Quizás, sea eso lo que nos atrape a todos nosotros, lo que nos ate a ese sitio que tenemos tanto cariño, ese, que no nos gusta cuando estamos en él, pero añoramos profundamente cuando nos alejamos un poco.

Al igual que cambiamos su colchón, abandonamos su ropa a su suerte, o nos aferramos a sus cosas para no olvidar, deberíamos dejar de lado todo eso que nos atormenta, aquellos instantes que nos devuelven a momentos efímeros de tristeza. Yo, a partir de hoy, sólo me haré cargo de recuerdos que me llenen, recuerdos para recordar.

Para perpetrar esta estúpida hazaña, casi surrealista no creo que me convierta en uno de esos héroes solitarios que velan por la humanidad, sino que me refugiare en aquellas personas que me cobijan, sobretodo bajo sus ojos, cuando arrecia la tormenta. Y no quiero acabar hablándoles de ella, pero expulsando estas míseras palabras, y con el vivo recuerdo de todo lo que podría haber sido, y no fue, y de todo aquello que si fue, y no desearía cambiar jamás, les dejo sus ojos. Azules, infinitos, místicos, divinos, infernales.


No hay comentarios:

Publicar un comentario