Seguidores

10.10.14

Esos, de ellas

Acostumbro, en demasiadas ocasiones, a hablarles acerca de una chica. Esa que ya se ha vuelto eterna en este pequeño rincón que comparto con vosotros. La realidad es que no puede dejar de hablar de ella, tiene algo que me cautivó, de una forma superlativa, algo, que aunque pasen los años, sin lugar a dudas, se habrá llevado parte de mí. Bueno, en realidad parte de todas las personas que se sientan frente al teclado y que escriben este puñado de palabras.

En demasiadas ocasiones hubiese dado cualquier parte de mí por presentarle al escritor a esa chica. Mujer. Mejor así. Creo que ese escritor, o este de ahora, hubiese sido diferente, quizás, no me hubiese cautivado de esta manera, pero yo a ella, por suerte, tampoco.

Es difícil contarles aquí todo lo que puedo generar con tan sólo un instante a su lado. Lo intentaré, pero solo será un ápice de todo eso que puedes llegar a sentir. Se crea algo similar a la energía que nos acerca, pero inevitablemente nos separa.

La fórmula que he usado mil veces para describirla, tomada del maestro Sabina, es esa de: “no era la más guapa del mundo, pero juro que era más guapa que cualquiera”. Quizás esa concepción casi divina que provoca en mí es lo que le hace tan especial.

Ahora hay un problema. Ella, no existe (en realidad sí, pero sólo en mi cabeza), yo, no sé quién soy. Pero la solución está cerca, perdida en unos ojos azules que últimamente me acompañan, o en esos otros, que desearían ser verdes, pero que con su color café te calman y te llevan igual de lejos. O esos otro, que sin son verdes, pero podrían teñirse de cualquier otro color porque daría igual, tendrían tanta fuerza que podrían hasta hacerte desaparecer. Y esos ojos, marrones, comunes, esos que desde hace demasiado que me acompañan, y espero lo hagan mucho más tiempo.


Todos esos, y todas ellas, sí son de verdad. Y estos ojos, marrones, cansados, desdichados y agotados de tanto ver sin mirar, no se quieren perder ni un parpadeo. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario