La
vida es injusta. ¡Vaya novedad! Un tipo cualquiera que ahora se cree
descubridor de la verdad absoluta. Pues sí. Esta vida, es muy injusta. ¿Han
tenido la sensación de querer encerrarse bajo sus sábanas y no volver a
aparecer? Pues ahí está. Desaparecer.
Es
algo raro, pero tan cotidiano que ya a nadie le asusta cuando le comentas que
quieres perderte un par de días, porque estás hastiado de la vida. Más que de
la vida es de esas injusticias que se suceden, una tras otra, sin piedad.
A
veces, pensamos que la vida es una montaña rusa de emociones. ¡JÁ! Yo les digo
que eso es una soberana memez. La vida, es más semejante a un camino, una senda
angosta y llena de cambios constantes. Pero que les voy a decir, si fuese
fácil, no sería divertido.
En
demasiadas ocasiones cuando nos queremos cubrir bajo nuestras sábanas, esas que
parecen dotadas de una protección sobrenatural, nos perdemos muchas cosas. Y yo
no es que sea el típico tipo que aprovecha cada segundo, pero alguna cosa de
esta vida sí que se. No hay que cubrirse bajo nada, que llueve, mojémonos. Si
la vida nos da, recibamos, nos quita, aguantemos. Pero jamás se den por
vencidos.
Quizás,
si quieren perderse su vida, haya otros que la vivan. Y yo, al menos por el
momento, me niego a que esos ojos verdes, cambien de compañía. Porque si me han
elegido a mí, es porque me lo he ganado.
Puede
que los ojos que les acompañen a ustedes sean diferentes, pero igualmente
especiales. No dejen que se separen, reténganlos, quiéranlos. Disfruten. Y
aprovechen hasta el último parpadeo, porque la vida... puede que sea tan
maravillosa, como nosotros queramos.
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