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18.1.15

El camino...

Las casualidades no existen.

Así de rotundo quiero comenzar a trasmitirles mis ideas. Y es que es jodidamente cierto que todo pasa por algo, no hay lugar a la casualidad ni a la suerte, todo aquello que puedas conseguir vendrá dado por tu esfuerzo, el trabajo y la constancia que seas capaz de dedicar para obtener tu recompensa.

A veces, creemos que la gente aparece así porque sí, de pronto, en nuestras vidas. La mayoría de las personas llega hasta nosotros inexplicablemente, solo están ahí, porque son personas. Es lo que hay. Otras, sin embargo se dedican a ir adentrándose sin más ni más en las vidas de pobres inocentes para cambiarlas radicalmente y después desaparecer con una suave brisa de cambios.

Y las mujeres, al igual que el resto, aparecen con un propósito determinado. Por simple afición a desencantar incautos, o para crear un récord de corazones rotos. Eso sí, sería injusto englobar a todas ellas en ese selecto grupo. Hay otras muchas, la gran mayoría, que aparece para hacer de tu vida un lugar mejor, pero aun así, al igual que ellas prefieren a los tipos malos, ellos quieren a las que son duras de pelar.

Son esas, las primeras, quienes más merecen estas líneas. De todo se aprende, y la vida, por suerte, es una continua lección tras otra, aunque supongo que eso ya lo saben todos ustedes. Y hay quien no aprende nunca, y va de fiasco en fiasco hasta que se encuentra de bruces con su destino. No es fruto de la casualidad encontrar a alguien que te mereces.

Es decir, aparece, porque debe aparecer. No has estado bien jodido o jodida, durante años con un puñado de tipos malos o con alguna que otra Barbie que quería, entre copa y copa una distracción.

No les diré que esas personas aparezcan ahora. Porque estoy harto de todos esos que dicen que ya llegará. Y sí, llegará si salimos a buscarlo y nos ganamos cada palmo de nuestra vida para llegar hasta el final. 
Y algunos de ustedes, que siguen leyéndome, no entiendo muy bien el motivo, pero eso no nos acontece ahora, llegarán a establecer un sistema sostenido de emociones positivas. Eso que algunos para acortar han denominado felicidad.

Puede que no sea eterna, quizás no todos los días, es más que probable que tengan que ganar día a día esa pequeña dosis de felicidad, pero tengo fe en esa generación que no se conforma con ser como lo que ya han vivido. Creo que serán felices.


“Y su sonrisa marcó los pasos de un camino que no dudé en recorrer, porque allí, cada vez que mi ánimo cedía, la encontraba a ella. No era más que una mujer, pero les juraré que nunca vi nada igual. Lo hacía todo de verdad, hasta querer. Y aunque no puedo decir que la quiera, diré que me quiso. Sigue el camino, que al final, encontrarás esa sonrisa que un día hizo iluminar esos hastiados ojos.”

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