“¿Y cómo huir cuando no quedan
islas para naufragar?”. J. Sabina. Peces de Ciudad
Así
es como se encontraba en aquel instante. No podía dejar de pensar en aquella
mujer de los ojos nublados, los labios inciertos y los dedos inquietos. Pero ya
no quedaba ninguna isla en la que poder encontrarse con ella.
Supongo
que así es como se llega al final, entrelazando unos dedos que jamás volverán a
rozarte y respirando en un cuello que besaste hace unos minutos. Pero no queda
más remedio que rendirse ante tal sutileza.
Volvió
a aferrarse a ella con todas sus fuerzas, no quería que escapase bajo ningún
concepto. Por un momento pensó que había logrado retenerla. Ella se refugió en
sus brazos, a pesar de todo, no quería dejarle allí. Le respiró al oído un
suspiro cargado de emociones. Dejó que sus labios se lamentasen en su cuello, y
perdió sus manos en la espalda de él, que poco a poco la sentía cada vez más
lejos.
Lo
beso de nuevo, quizás un par de veces. Ambas figuras se tornaron difusas en
aquella dulcemente amarga noche. Ella se resistía levemente, él, se fue. Sus
manos resbalaron hasta sentir de nuevo el frío.
Un
nudo apretó su estómago. Una mano cerró sus gargantas. Un par de ojos
desesperados buscaron la última mirada. Se cruzaron durante un segundo, tristes
desahuciados, rotos.
Él,
en un acto suicida volvió. Ella lo esperaba. Una última despedida. Empapada de
promesas sin cumplir, sueños sin realizar y alguna que otra cuenta por saldar.
Supongo,
que cuando ya no quedan islas para naufragar, acabamos perdiéndonos a la
deriva. A veces, no saber dónde vamos, o a quién esperamos, nos ayuda a seguir
soñando. Pero cuando tenemos claro el fin, y el camino se vuelve espinoso, es
mejor seguir a la deriva que aceptar que nos hundiremos en un océano, que por
un momento, veremos vacío, oscuro y tremendamente frío, sin ella.
Salir
corriendo para saltar con un mayor impulso. Desafiar los límites de lo racional
para seguir soñando. En definitiva, descubrir una isla, para poder naufragar,
disfrutar, aprender, cumplir, querer, convencer, sentir, vivir.
Con ella. Sí.
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