El
lugar donde empezó nuestra decadencia es muy claro. Las diferencias nos
acorralaban cada noche mientras tratábamos de ahuyentarlas con tímidos actos de
fe. Mi mundo había pasado de ser gris a ser multicolor, mientras tú, seguías en
tu línea decadente hacia ninguna parte. Yo era un alma libre capaz de volar
donde me llevase el viento, tú, un hombre pegado a la tierra. Alguna vez me
pareció ver los tornillos que te fijaban firmemente al suelo.
Tú.
Alteraste el orden de las cosas sencillas, cambiaste de sitio hasta las
estrellas. Así es como se acaba una vida, se empieza una aventura y se crea el
principio de un final que ninguno de los dos aprendió, ni quiso, bailar.
Dicen
que los polos opuestos se atraen, y es cierto. Pero lo que nadie dice es que el
amor no lleva al paraíso. Más bien, se encarga de marcar las heridas del
pasado, las hace más fuertes, profundiza en aquellos desencantos y acaba con
nosotros. El amor, nos convierte en ese malo de película, el que siempre acaba
perdiendo. Somos, en definitiva, la parte inexacta de una pieza que no encaja.
Pero,
el amor no siempre muere. A veces, lo matamos a base de besos vacíos, y miradas
perdidas que anuncian llantos desconsolados, que ya, no valen la pena. Tú y yo,
la conjunción perfecta de dos imanes opuestos que se atraían más de lo que
podían imaginarse. Y así acabé yo, perdida. Tú, desesperado, anunciabas medidas
para sanar las heridas.
Supongo
que nos dejamos llevar por esa felicidad, la del paraíso. Quisimos, hacer de
algo pequeño y corriente, algo grande y bonito. Y por desgracia, no siempre
funciona. A veces, nos convertimos en objetos obsolescentes, marcamos nuestra
propia fecha de caducidad. Acabamos, en definitiva, con ese paraíso que alguna
vez, juntos, pisamos. Puede que querernos tanto y mal, o simplemente el no
haber sabido como querer, fuese el fin.
Al
final, consiste sólo en eso, en saber bailar el mejor de los finales posibles.
Aprovechar cada instante en el que dejamos que suene la música, para que los
polos opuestos, se atraigan indefectiblemente hacia una historia que
difícilmente olvidaremos.
Escrito por A & M
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