Seguidores

12.9.14

Hoy, quiero

¿Hasta cuándo es necesario continuar persiguiendo nuestros sueños? 

Supongo, que existe algún tipo de límite, no temporal, sino mental e interno. Creo que cuando ese momento llega, independientemente del tramo del camino en el que te encuentres, debes abandonarlo. Quizás, superar esa barrera implique romperse y por tanto, reinventarse a uno mismo. No tiene demasiado sentido proseguir en la tarea cuando sabes que todo eso que haces, cada paso que te conduce a la meta, te aleja un poco más del verdadero destino. Hay que saber abandonar a tiempo, y nunca hay que tomarlo como una estúpida retirada, ni como ausencia de valor, coraje y ganas. Se ha de entender como el fin de una etapa que ya carece absolutamente de sentido.

Quizás, haya quienes crean que los sueños hay que perseguirlos hasta el último aliento. Y lo entiendo, no es fácil abandonar cuando sientes todo tan sumamente cerca que estás, casi literalmente, rozándolo con la yema de los dedos. Lo sé, lo que defendí hace escasas líneas solo muestra a alguien que ya lo da todo por perdido, que se ha resignado a aceptar todo tal y como está. Pues sí.

Cuesta horrores abandonar un sueño, pero es más doloroso saber que nunca lo alcanzarás, y que es mejor dejarlo antes de morir en el intento. Les diré que los sueños son como el amor, que como diría Sabina, “cuando no muere, mata”. Y creo que no está demasiado distante de esa gran mentira con la que todos soñamos. Soñar, como amar, es para esos pobres ilusos que tan solo encuentran la realidad en su propio mundo, y que, al fin y al cabo, viven por y para ellos.

Nosotros, pobres mortales que nos dedicamos a saciar todas esas estúpidas necesidades que creamos, 
no tenemos tiempo, ni recursos para soñar o amar. Y es verdaderamente triste, porque más de una vez he oído, a algún incauto, que el amor es maravilloso, y que lograr alcanzar tu sueño es una sensación que provoca un estado de felicidad supremo. ¡JA! Me rio de todos ellos. Los sueños, tan sólo nos permiten seguir caminando. El amor, seguir creyendo en este marchito sistema y además nos evade, o eso creo, de ciertas realidades que tememos afrontar.

La soledad. La mediocridad. La racionalidad. La continua inseguridad. Todo eso que no nos deja avanzar, pero que demasiadas veces no queremos ver. Y saben que les digo, que a pesar de este escepticismo del que en muchas ocasiones hago gala, hoy quiero vivir. Quiero luchar como un estúpido por lograr algo que puede que jamás consiga, o que tan sólo alcance como medio para lograr algo mayor. Quiero querer. Sí, me gustaría comerme un puñado de esas mariposas que algunos afirman sentir cuando están enamorados. O padecer alguno de esos síntomas, irreales, cuando sientes esa cosa que muchos siguen empeñados en llamar amor.


Hoy, quiero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario