Seguidores

27.9.14

Anónimas críticas

Apático. Egocéntrico. Displicente. Tan sólo tres adjetivos que engloban a otros tantos con los que podría incluso clasificarme a mí mismo. Y es que en realidad lo que hacemos es crear máquinas competitivas para poder superar al vecino del al lado. Es todo lo que queremos, ser mejor que alguien que es mejor que otro. Lo conseguiremos, ya estamos cerca de abandonar esa estúpida concepción grupal en la que todos parecemos muy dispuestos a ayudar. Ahora es cuando realmente, ante la situación que atravesamos, podemos parecer animales que destripan a sus rivales para poder apoderarse de lo que tengan. Hagamos que aflore esa alma casi sanguinaria que poseemos.

Destrocémonos, y acabemos con esa idílica visión de grupo. Es justo y necesario que cada uno mire por su propio bien, pero hay que cuidar las maneras y las formas, quizás sería mejor disimular, aunque tan sólo sea tímidamente esos impulsos que tenemos, y trazar, aunque sea levemente, un ambiente más calmado dentro de la tempestad.

Indefectiblemente, acudimos a esta máscara protectora para huir de una realidad que no queremos tener a nuestro lado. Y sí, aunque lo nieguen más de mil veces todos lo han hecho. Yo ya dejé de creer en esta decadente sociedad que se despedaza por momentos a una velocidad vertiginosa. Pero aún creo, en ti.


No hay comentarios:

Publicar un comentario