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12.1.14

Sin dudar

Hace no mucho tiempo, me dijeron que el no estar con ella era lo mejor, porque habría terminado haciéndole daño. Y sí, seguramente la cosa hubiese terminado mal, bastante mal. Porque dos corazones que no existen sin su coraza son difíciles de romper. Y los dos, más kamikazes no podríamos ser. 

Y en ese intento de querernos hasta dejarnos sin aliento, de rompernos en mil pedazos sin duda habría desembocado en una guerra. Pero no una cualquiera, una sin fin, abocada a un amargo final. Un final en el que los dos, rendidos, cansados de amar desaforadamente, hubiéramos roto eso tan especial que nos unía…

Pero, ¿no es eso acaso el amor? Querer hasta que duele. Querer incondicionalmente, sin importar nada más, querer ser por y para el otro. Querer ver su sonrisa, que sus miradas brillen por ti, que sea una historia sin medias tintas, sin descansos, sin rutinas ni monotonía.

Y qué les voy a decir, yo para eso no sirvo. Tan sólo concibo los extremos, o todo o nada. No hay punto medio, o quiero, o mato queriendo. Pero no con ella…

Quizás si tengan razón, y cada segundo, cada acción, me llevaba a un destino separado de su lado. Y puede que sea lo mejor, porque de haberme enamorado, de esa manera, irracional e incondicional, quizás ahora estaría llorando por las esquinas como si fuese un alma en pena. Ahora, en lugar de eso, me lamento con palabras vacías por su ausencia…


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