Romper
con alguien debe ser tan doloroso que permita no volver a repetir el error. No
me gusta esa gente que corta algo y lo deja en una bonita y falsa amistad, que
solo puede llevar a engaño. Soy más de esos que prefieren acabar por todo lo
alto, sin lugar a la reconciliación, sin medias tintas, sin más amor, con
llanto, con furia, sin miedo.
No
puedo entender esos que quedan y rompen. Cuanto más frío mejor, me gusta dejar
y que dejen una cicatriz tan grande y profunda como sea posible en mi corazón.
Para que tarde en cicatrizar, y de vez en cuando me recuerde que no hay que
confiar en nadie. Que el amor se acaba, que la vida sigue, y las mujeres… van y
vienen.
Y
ese tiempo de duelo que uno se toma cuando le dejan… ¿por qué? Supongo que
debes estar mal, porque ese amor se ha terminado, pero creo que escuchando
Sabina y aprendiendo a olvidar, todo se pasa más rápido. Sabina, dice en una de
sus canciones, que tardó en olvidar, diecinueve días y quinientas noches.
Porque
los días son cortos, y las noches demasiado largas sin el calor de sus piernas.
Y la recuerdas una, dos, tres, cuatro, y mil veces. Pero otra calentará tu
cama, aunque nunca será como ella.
Y
es que ella, esa a la que dejaste, por buscar otro amor, ya no se acuerda de
ti…
No hay comentarios:
Publicar un comentario