Seguidores

13.1.14

Cuidado chaval

Una vez más, está ausente. Sí, esa persona que aunque digas que no, y que la has olvidado, sigues necesitando.  Pues justamente esa, es la que el día en que más necesitas que uno de sus rayos salve el mes, no aparece. Pero bueno, te vas acostumbrando, día tras día, desaparece, ¿y tú qué haces?

Sigues insistiendo como un idiota, pensando que ella acudirá en tu ayuda. Hasta que por fin. Después de… bueno, mejor no digamos después de cuanto, comprendes que ya no la necesitas. Porque a fuerza de tanto pasar de ti, tú, valientemente, has decidido pasar de ella. Y claro está, si algún día, las aguas vuelven a su cauce, tú serás el único responsable.

El primer día te acuestas con una sensación rara, como si te faltara algo… ¡pues claro que te falta, idiota! Pero piensas, que con el paso de los días, la cosa se irá mitigando. Y por supuesto, ese abanico de días que te espera, será todo un festival de alegría y color de rosa… ¡en serio! Dejemos de fantasear.

Probablemente esos días, serán los peores de tu vida, pero qué más da. Estás haciendo lo correcto. O eso piensas tú, y otro par de idiotas que andan sueltos por el mundo, pero te reafirmas en tu decisión, y antes de acostarte, cuando miras el calendario y ves que han pasado dos días… ¡Exacto! Te acuerdas del momento en el que te decidiste, y en el tiempo también, que pasa demasiado lento, y además parece que la herida en lugar de cicatrizarse, se está infectando.

¡Por fin! Han pasado treinta largos y penosos días, pero la has olvidado. ¡Lo has logrado! ¡Enhorabuena! Já. Eso no te lo crees ni tú, ahora que parece que ha desaparecido… en un momento de la tarde, ahí está. Un mensaje en tu móvil.

Y por supuesto que es suyo, siempre tuvo el don de la oportunidad, no lo olvides. Te pide disculpas por haberse ausentado durante tanto tiempo, y bla bla bla. Tú, que ahora ya no cedes a ese tipo de chantajes, dejas el móvil y vuelves a tus quehaceres, pero también dejas el mensaje.

Y en ese momento en el que estás en la cama, esperando a que un profundo sopor te deje inconsciente unas horas, para dejar de pensar, coges tú maravilloso móvil y contestas. No sabes porque, pero lo has hecho, y para colmo te sientes bien.


Efectivamente, el tipo duro ha vuelto a caer. Y en un par de meses volverás a la misma senda. Así que una de dos, o lo haces bien, o empiezas a hacer algo para que esto no pase. Porque queda muy mal, y acabarás siendo el malo de la película, y pidiendo disculpas por haber sido tan estúpido… Pero qué le vamos a hacer, como diría Sabina, creo que: “Cuidado chaval, te estás enamorando”. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario