La cogió de la cintura, la apretó contra su torso y la besó. El corazón le latía a mil por hora, estaba tremendamente nervioso, pero deseaba tanto aquel beso… La deseaba tanto a ella.
La chica, su chica, era morena, con el pelo largo y liso, y sus ojos eran verdes, más verdes que cualquier otro que hubiera visto antes, eran intensos, profundos…
Nunca se había atrevido a acercarse a ella, pero aquel instante, bien merecía un tortazo por su parte ante aquel acto loco, valiente y desesperado.
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