Ella se le acercaba de frente, llevaba
una caja en sus manos. Su pelo moreno, largo y liso, era mecido
por el viento, ocultando en parte sus ojos azules, sus enormes
pestañas , su pequeña nariz y su boca, esta última adornada por un
piercing la conjunción de todos estos elementos hacían un bello
rostro. El ante esa exuberante belleza , decidió lanzarse y se
ofreció para transportar la caja , ella accedió y le pregunto a
quien debía ese favor, le dijo su nombre y ella hizo lo propio.
Cuando llegaron a la puerta de su casa,
se despidió y el le pidió su número, se lo dio. Apenas se hubo
cerrado la puerta tras de si, el estaba enviándole un mensaje
citándose para mañana con ella, tardo en contestar pero finalmente
decidió aceptar su propuesta.
Al día siguiente, 10 minutos antes de
la hora prevista el estaba en el lugar donde se habían citado, presa
de los nervios, miraba insistentemente su reloj y en una de esas
ocasiones, vio como aparecía ataviada con unos zapatos de tacón
negros , unos pantalones del mismo color y una camiseta de tirantes
de un tono claro. Llevaba el pelo suelto y apenas estaba maquillada,
estaba radiante. Todo comenzó con un paso apenas habían recorrido
100 metros y ya habían olvidado todo lo que les rodeaba solo estaban
ellos dos, casi no se conocían pero existía entre ambos un vínculo
especial que con tan solo una mirada se decían mucho.
Se siguieron viendo cada día y su
afinidad fue creciendo. De pronto un día sin más el decidió darle
un beso, el cual fue correspondido, dando comienzo de esta manera a
algo que difícilmente se rompería...
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