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14.1.13

Una fría tarde



Era una fría tarde de marzo, ella volvía a casa caminando. En aquellos instantes veía todo gris, no era capaz de sonreír y ser feliz. Todo era siempre muy bonito, y al final la dejaban tirada como un cigarro a medias, esos que tiran los que están a punto de tomar un nuevo tren..

No tenía ganas de seguir así, quería cambiar, y ni siquiera sabía cómo empezar... Quería encontrar el amor, esa utopía que algunos persiguen hasta el final.

El final, quizás estaba cerca, el final de todo lo que había vivido hasta ahora. Algo nuevo iba a comenzar... aquella tarde de vuelta a casa se encontró con aquel que todo iba a lograr cambiar.

Chocó con un chico por la calle, el sin alzar la mirada pidió disculpas y continuó andando, ella se quedó mirándolo y grito, el se volvió, pero seguía con la mirada fija en el suelo, el miedo le poseía.
Ella con un suave gesto levanto su cabeza, quería mirarlo a los ojos. Se le quedo mirando fijamente, tenía una mirada intensa, su aspecto desaliñado y esa timidez que desprendía le daban un toque especial. Rápidamente hurgó en su bolso, sacó un trozo de papel y anotó algo. Se lo dio a aquel joven, y se fue rápidamente sin mediar palabra.

El se quedó anonadado, cuando reaccionó y miro el papel, observó que en el había apuntado un número de teléfono, levanto la vista y ella ya se había perdido entre la multitud. El volvía a casa, descolocado, deambulando entre la muchedumbre, no sabía que había sido aquello ni como podía haber pasado. Ni se lo pensó dos veces, cogió su teléfono y marco aquel número.

Al otro lado del teléfono, se oyó una voz dulce, supuso que era aquella chica, le dijo quien era y ella soltó una tímida risa, comenzaron a hablar, se presentaron ambos y quedaron para tomar un café la tarde siguiente.

Eran las cinco, ella abrió la puerta de la cafetería, lo vio, sentado en una mesa, nervioso, temeroso, esperando verla. Pasaron más de una hora charlando, y ambos pensaban que esto cambiaría sus vidas, pensaban en que podría ser espectacular. Se fundieron en un beso, ella mordió su labio sensualmente, ambos cerraron sus ojos, aquello marcaría un punto de inflexión en sus vidas. Ese fue su último momento, estalló toda la cafetería, todo saltó por los aires, pero ellos se regalaron su último suspiro, el momento más feliz de su vida, lo compartieron el uno con el otro.

Y así, esa historia que comenzaba, perdurará por siempre.

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