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14.1.13

Cada Mañana...


Aquella joven, de cabellos largos, sedosos y morenos cuyo flequillo le tapaba de forma muy sensual su ojo izquierdo, dejando solo a la vista uno de sus preciosos ojos verdes. Su nariz era pequeña y sus labios finos.

Cada mañana se encontraba con un joven escritor de pelo largo y negro, ojos negros y rasgos toscos, semblante serio y cara alargada. Aquel joven esbozaba una sonrisa cuando ella aparecía, y sus ojos se iluminaban tomando un brillo muy peculiar.

A ella también se le iluminaban sus ojos y sonreía cual quinceañera enamorada, nunca hablaban quizás por la timidez de ambos, pero existima ya una conexión entre ambos y es que no hacia falta decir nada.

Pasaron los años y en sus vidas muchos amores encontraron pero sus miradas ya no decían nada , pues no era real. Una mañana lluviosa de septiembre se cruzaron por casualidad y sus miradas volvieron a conectar. El se decidió a hablarle y decirle que de ella una vez se enamoro.

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