Cuando se cruzo con ella por primera vez, apenas pudo vislumbrar con claridad el color de sus ojos,
ya que su enorme sonrisa centro por completo su atención. Aquella joven de cortos cabellos, ojos
marrones, bonita sonrisa y de gran expresividad, seria en unos días, parte de su vida, un recuerdo
imborrable.
Aquella misma noche, ya no podía sacar la imagen de aquella chica de su cabeza, recordaba todos
los detalles que la caracterizaban, su pelo, la forma en que lo recogía y como era aquella esplendida
sonrisa que iluminaba su cara, sus gestos, con los que decía tanto en tan poco tiempo....
La semana siguiente, la vio sentada en un parque, una lágrima se deslizaba por sus mejillas, sonrojadas a causa del frío, se acerco, temeroso ante la reacción que ella podía tener. Se sentó a su lado y la rodeo con su brazo derecho, ya se conocían, ella apoyo su cabeza sobre su hombro y rompió a llorar.
El siguió ayudándola a olvidar a aquel hombre que no supo hacerla feliz, que borro la sonrisa de su
cara y apago la luz de sus ojos, que mas tarde recuperaría gracias a el.
Meses después, ambos estaban juntos, eran inseparables, cada vez que podían acudían al campo
donde pasaban aquellas largas tardes de verano aprendiendo a soñar y soñando ser...
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