Seguidores

2.5.14

Su infierno, el cielo

Sus labios, la puerta al infierno que más de una vez me invitó a cruzar. Nunca llegué más allá de esa bonita sala de espera, que antecedía las llamas propias del reino del diablo.

Aquellos ojos, evocadores de ángeles, tan buenos y tan malos que ayudaban a morir matando. Tan profundos y delicados que no puedes evitar sumirte en ellos, para poder, siempre que te deje, descubrir a ese ángel expulsado del infierno que era ella.

Un par de cicatrices recorrían de arriba abajo su espalda, surcada por mil y unas noches de soledad, besos perdidos, miradas encontradas, piernas cerradas y labios desgarrados de tanto buscar sin encontrarse.

Así, como un enigma irresoluble, del que solo quieres hallar un camino, para cruzar al otro extremo y tan sólo, durante un segundo, encontrarte… entre el cielo y el infierno.

Allí, en aquella frontera, entre sus ojos y sus labios, tú, te desdibujas ante su presencia. Te fundes, entre sus múltiples encantos, dudas y debilidades. No dejas al descubierto más que un resquicio para respirar entre sus labios, y ella, te descubre, te destroza. Sin querer, sin pretender nada más que quererte. Sin medias tintas, apostando todo lo que tiene al todo o nada. Buceando, perdida, entre tus recuerdos, haciéndose con ellos, descubriendo, pedazo a pedazo, tus secretos.

Y así es como ella quiere, sin medida, con cautela y para siempre.

Te separas, desapareces, y sin saber dónde estás, ella te encuentra, pero eres tú el que la rescata entre la gente, la llevas a salvo, a esa isla entre los dos. Esa, en la que se tocan el cielo y la tierra, la paz y la guerra, el amor… y ella.

No dura más que un suspiro, no necesitamos más. Y la miras, te mira, tan fijamente que llega a doler, sólo un instante. Ha llegado el momento, las llamas del infierno se vuelven celestiales, y las nubes del cielo, infernales.

La calidez de sus labios te invita a perderte entre ellos. Te va llamando, como si fuese una sirena, pero con el fin, el fondo y el envoltorio perfecto. Dulce a rabiar, y terrible, sin dudar.


Así, en el infierno de sus labios, encuentro el cielo. 

2 comentarios: