¿Nunca
te has preguntado si puedes cambiar lo que eres? ¿Eres realmente lo que
quieres? ¿Vas a permitir que el mundo te controle a ti? O, acaso has decidido
tomar las riendas de una vez por todas y luchar.
Cada
tarde le veo. En su silla de ruedas, ataviado con un chándal y unas zapatillas
de deporte. Dispuesto a hacer en cualquier momento aquello que antaño odiaba.
Correr. Ver su cara de esfuerzo. Querer y no poder. Ponerse ropa deportiva para
ser sentado en esa diabólica silla con ruedas que ahora sustituye a sus
piernas. Calzarse unas zapatillas de deporte que jamás desgastarán su suela.
Pero
luchando. Haga sol o llueva, nieve, haga frío o calor. Solo o en compañía.
Tratando de cambiar aquello en lo que se ha convertido. Quizás jamás pueda
volver a sentir caer el peso de su cuerpo sobre sus pies al correr por la
ciudad. Puede que acabe sus días sentado en esa silla. Quizás, el esfuerzo sea
en vano. Quizá, él nunca se levante.
Puede
que su ejemplo sirva a otros para empezar o continuar su lucha por tratar de
levantarse. Quizás ese hombre haya perdido la esperanza, y yo, que soy el que
junta estas letras, le esté dotando de una fuerza que no posee. Pero quiero
creer. Y creo en esa gente, en aquella que se decide a lanzarse al vacío para
luchar por algo. Que se tira, aun no sabiendo que el suelo espera abajo.
Quizás,
tan sólo sea un loco como ellos, que calla demasiadas veces por el miedo, y que
en el fondo lucha para perseguir su sueño. Puede que estas palabras, para ti,
que me lees no signifiquen nada. Pero sinceramente espero que te ayuden para
seguir persiguiendo tu meta.
Y
a esos valientes que ya han saltado al vacío, les digo que son héroes, que
encuentren lo que encuentren abajo, habrán luchado, serán un gran ejemplo para
otros y sus huellas guiarán el camino.
Lucha.
Vive. Toma decisiones. Persigue lo que quieres. Y sobre todo… jamás abandones,
ni dejes de disfrutar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario