La miré tan solo un segundo. Una lágrima se deslizaba por su mejilla. Sus ojos, vidriosos, a causa de intentar contener las lágrimas, me miraron. Me miraron como nunca nadie antes lo había hecho. Su mirada estaba llena de rabia, fuerza, alegría, esperanza, amor, ganas de luchar.
Él, no pudo aguantar su mirada, miró a otro lado y bajó la cabeza. Llevaba meses viéndola cada día. Había aprendido a apreciar sus más mínimos detalles. Sabía disfrutar de cada instante que ella retiraba su pelo de la cara, lo recogía, o le lanzaba una mirada furtiva que él trataba de esquivar como si esta fuese una bala.
Ya no sabía qué hacer, no podía evitar dormirse cada noche pensando en ella. Tampoco era capaz de dirigirla la palabra. Sentía un profundo terror. No podía pensar en otra cosa y no había nada ni nadie que le diese más miedo que aquella chica.
El día que ella lloraba y le miró. El día que él aparto la mirada y bajo la cabeza… Apenas dio dos pasos más, se detuvo y se volvió hacía aquella chica. Se sentó a su lado en el suelo, ella lloraba, él callaba.
Pasaron dos horas sentados, uno junto a otro, sin decir nada. Ella, se levantó, le besó en la mejilla, y le susurró al oído: “llevaba meses esperándote”. Él no supo que decir, y se quedó allí, mirando cómo ella se iba.
Al día siguiente la volvió a ver, pasó por su lado y le entregó un pequeño trozo de papel que decía:
“Yo llevaba meses esperándolo”
Ella, esbozó una sonrisa, se volvió y le llamó. Él, paró. Dio media vuelta y se dirigió hacia aquella chica. Ambos dieron un paso hacia adelante. Tan sólo unos centímetros les separaban.
Se acercaron aún más, unos milímetros impedían que se rozasen. Ella le mordió el labio, él dejó que sus manos descansasen en sus caderas. Se besaron, tan sólo una vez, pero fue eterno. Sentían que todo lo demás desaparecía, que ya no estaban en aquel horrible edificio…
Ahora, cada mañana, él prepara dos cafés, ella dos tostadas, y las sonrisas y las miradas les acompañan durante todo el desayuno. Ya no la piensa cada instante, ahora la vive. Ella no le lanza miradas, le da vida.
Es precioso esto que has escrito. Lleno de fuerza y ganas.
ResponderEliminarMe ha encantado.
Espero seguir leyéndote.
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¡Muchísimas gracias!
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