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11.2.13
La distancia
Ella estaba sentada a su lado; le miraba de reojo, casi a hurtadillas. Él sentía un sudor frío recorriendo cada centímetro de su piel, estaba nervioso y su corazón bombeaba más sangre que nunca, cuanto más se acercaba ella las pulsaciones más aumentaban. Se tocó el pelo intentando parecer menos nervioso, ella le apartó la mano, la colocó en su cintura y se aproximó aún más. Tan solo unos milímetros los separaban. Cerraron los ojos, como si estuviesen enamorados, y el primer roce de sus labios logró que pareciese que su corazón se iba a salir de su pecho. Ella, juguetona, le mordió el labio y pasó suavemente la mano por su pelo. Pasaron unos instantes hasta que se separaron, pero era ya un recuerdo imborrable.
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Dios se me acelera hasta a mi el corazon, increible Miguel!
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