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2.6.15

Nudos

Seguro que recuerdan esa mujer “perfecta” que les he contado mil veces. Les refrescaré la memoria, unos ojos azules en los que uno puede perderse, un cabello tan indomable como ella y una espalda llena de cicatrices que no acaban, ni quiere que acaben, de cerrar. Un par de alas para atar los sueños al suelo y unas piernas en las que lo mejor era dejarse volar. Ella.

Pues bien, ya no la pienso ni la siento con ese nudo en la boca del estómago. Supongo que ha dejado de pasearse por la costa de mis recuerdos para anclar su barco en una orilla aún desconocida.

Quizás, ahora estén pensando que todo se ha ido al traste por un acto infantil y heroico del tipo que escribe, pues no. Simplemente el tiempo ha hecho mella en esto, que ya no sé cómo definir, que funcionaba sin ir al compás.

La realidad es que en cuanto uno deja de notar esa mano que se aferra fuertemente a la boca de su estómago, deja de sentir demasiadas cosas. Puede que esas cosas sean simples nimiedades o que por el contrario hagan que te alejes, para bien o para mal, de algo que hace tiempo debería haberse terminado.

Ahí tienen a Shakespeare, con sus Romeos y Julietas. Como dice el maestro, Sabina, “ayer Julieta denunciaba a Romeo, por malos tratos en el juzgado”. Y es que malos tratos no hubo, simplemente dejaron de sentir esa pasión que hace falta para poder sustentar todo aquello que desde el principio les (y nos) venía grande.

Así, sin más, de una noche a otra todo puede desaparecer. Y no es que sea malo que se produzca un cambio en una historia que aún no ha escrito los puntos finales, pero es que ya, sin esa sensación de ambición y, porque no, de estabilidad, la vida no puede seguir igual.


“Caminé una última vez por ese maremágnum de cicatrices para acabar en la base de sus recuerdos, me encontré perdido, y marqué un camino para saber regresar a ese lugar. Uno de esos de los que jamás quieres salir. Navegando entre aquellas piernas, tan sutiles, tan tristes, tan bellas, hundí un puñado de recuerdos apretando mis labios, contra los suyos”.

2 comentarios:

  1. ¡Qué sensación tan confusa!
    Por una parte siento una nostalgia arrolladora, que arrasa con todos los sentimientos anteriores.
    Y por otro lado veo una vía de escape a todo el dolor que se acumula al no sentir dos personas de la misma manera...
    Intenso y bueno, me ha gustado mucho, como de costumbre
    :)

    Espero que tengas una buena semana!

    Un abrazo Miguel!

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    Respuestas
    1. Es una sensación agridulce, aunque de todo se puede aprender...
      Me halaga mucho saber que te gusta lo que escribo, muchas gracias.
      Te deseo también a ti una buena semana.

      Un abrazo.

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