El
contrapunto a una historia de amor, es la historia que pocos ven y nadie sabe.
Las sonrisas perdidas delante de una pantalla, tan sólo son el reflejo de un
maravilloso caos que no tiene más motivo que un inesperado gesto de alguien que
está a un buen puñado de kilómetros.
¿Alguna
vez han visto una de esas personas que le sonríe estúpidamente a la pantalla de
un teléfono móvil? ¿O qué no deja de sonreír ante su ordenador? Pues eso es lo
que se preguntaba ella cada mañana, si él, con cada despedida dedicaba una
sonrisa a la luminosa pantalla del teléfono, o continuaba sonriendo a pesar de
que ella desapareciese.
Justamente
al contrario que él, que tan sólo deseaba que las sonrisas fuesen en directo y
solo para sus pupilas dilatadas por la mejor visión posible en el planeta.
Aunque la distancia, convertía en un buen sistema el pequeño dispositivo que
siempre le acompañaba en el bolsillo. Un pequeño (y ya típico) silbido lo
alertó, no le dio importancia y continuó caminando. Paró en un semáforo y miró el
teléfono. Era ella. Estúpida sonrisa a la pantalla, ágil movimiento de dedos y
a esperar.
Ella
aún está tumbada sobre la cama, le escribió en respuesta a su última pregunta
de ayer. La vibración del móvil sobre el colchón no la altera lo más mínimo.
Intuye que es él, hasta el teléfono parece saberlo y por eso la avisa de manera
diferente. Disfruta de ese instante de incertidumbre, y aunque ya sonreía
antes, ahora brilla su rostro de otra manera. Efectivamente era él. El juego
sigue así durante todo el día.
Los
dos se mueren de ganas de encontrarse, solos, en algún lugar indeterminado
entre la distancia y el amor. Un largo paseo, quizás un helado, sus manos
rozándose en el camino y… y todo lo que tenga que surgir.
Y
sin embargo, cuando nadie mira y se encuentran los dos en esa acompañada
soledad, todo funciona como realmente debe ser. No hablan demasiado, sus manos
se rozan jugando, se encuentran sin buscarse, se miran a hurtadillas por los
recovecos de la luz que dejan las pupilas desgastadas de tanto brillar sin
respuesta a una simple pantalla. Y se sumen en una profunda angustia si se van
del lado del otro.
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