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5.10.13

Quédate

Pasa el tiempo, quemando los segundos uno a uno tras el ruido de esos tacones. Mediante el humo de su cigarro ocultaba penas y amores, tristezas, sueños y rencores. Y cuando dice que duerme, tan sólo dedica suspiros y anhelos a esa morena, que un día tuvo junto a él.

Y es que, el amor de aquella mujer lo hizo más hombre y más niño a la vez. Cuando le dejó, el niño se perdió para no volver jamás, y el hombre, tras un disfraz, salió a la calle a ahogar sus penas en un vaso del que no se permitía ver el fondo.

El vaso nunca estaba vacío, y su alma nunca estaba llena. La tristeza le embargaba por momentos, y el alcohol, la ahuyentaba todo lo lejos que se podía permitir.

Un lluvioso día de otoño mientras deambulaba por la calle la vio. Agarrada a un tipo, muy arreglado y formal. Le dieron ganas de ir y presentarse, pero entonces, escuchó su sonrisa y vislumbró su risa entre la lluvia.

Se sentó en las escaleras y decidió que era mejor no levantarse, el agua le caló hasta los huesos, pero su
corazón estaba aún peor. Nunca se levantó de allí, ni le dijo; “Quédate, te necesito” a aquella morena, que un día estuvo a su lado.

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