Odio el gris. No quiero que exista. Para mí todo debe ser blanco o negro, sí o no, verdad o mentira. Todo el mundo asume que existe un punto medio para todo. Siempre has de ver el lado positivo de las cosas incluso cuando son negativas.
Ese tono grisáceo del que algunos dotan su existencia tan sólo sirve para ser conformista, para no luchar por nada más. Para medio vivir, medio amar, medio sentir y medio triunfar. Medio todo, salvo morir.
Y es que yo lo veo todo negro, aunque el blanco trate de invadirme, para darme ese plus de felicidad. Es mejor la soledad, la seriedad, la tristeza. Incluso esa sensación constante de fracaso que hace tiempo que me acompaña se hace llevadera. Son sensaciones y pensamientos que al igual que un dolor crónico siempre acompañan tu vida. Aprendes a vivir con ello, a saberlo sentir, sufrir y soportar.
En ocasiones, en esa soledad en la que suelo habitar, me entran ganas de salir a ese mundo que veo horriblemente negro, quitarme todo lo que tengo encima e incluso tengo ganas de triunfar, de hacer lo que me gusta y luchar. Pero de pronto, oscuridad, calma, angustia… ya me he resignado, he aprendido a vivir con ello, y a pesar de ello…
No hay comentarios:
Publicar un comentario