No eres nadie. No has hecho
nada. Ni tan siquiera te has esforzado en ser el mejor cada día. Desde que te
has levantado has continuado siendo el mismo tipo mediocre de siempre. Eso sí,
cuando la ves a ella quieres ser alguien. Mejor dicho, quieres ser ese alguien
especial de ella. Pero si tan sólo lo haces por ella, deja ahora mismo de
hacerlo. Nunca lo hagas por nadie, salvo por ti. Trata de ser tú mejor yo.
Ella suspira por alguien
especial. Pero no debes ser lo que ella quiere, debes ser lo que tú deseas ser.
Quizás, si eres todo lo mejor que puedas, algún día, cuando despiertes esos
preciosos ojos estarán a tu lado.
Quizás, esa sonrisa, sea un
regalo para ti cada día que paséis juntos. Puede que todos y cada uno de esos
días, tú y solamente tú, seas el motivo de su sonrisa, o la causa por la que
esos ojos brillan durante todo el día.
Sé lo mejor que puedas, y
lucha por ella si es lo que quieres, pero nunca hagas que esas lágrimas sean
por tu culpa. Si haces algo, que sea hacerla feliz, reír, disfrutar, vivir,
besar, amar, pero jamás llorar.
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