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14.12.25

Asincronía del Olvido (I)

Por definición, un corazón sí puede romperse. Una fuerte emoción, positiva o negativa, puede producir una anomalía en el ventrículo izquierdo, que, si no es tratada a tiempo, puede llegar a producir la muerte. 

Esto, se conoce como síndrome del corazón roto. Así que, si tenemos en cuenta, qué esta posibilidad es real, todo aquello que nos rompe el corazón, podría hacerlo literalmente si el impacto es suficiente. 

Quizá, este sea el motivo principal por el que siento así, por lo que soy incapaz de sentir menos, o hacerlo de una forma más pausada o tranquila. Puede que lo que busque sea eso, un impacto perfecto que de una vez por todas rompa el corazón, no en pedazos, sino con la precisión necesaria para que lo sienta. 

Puede que sea también por esto, que sienta la necesidad imperiosa de enamorirme cada día de mi vida, qué quiera que me explote el pecho cada mañana si ella estuviese a mi lado, y que el simple hecho de verla, sea motivo suficiente para que esto de aquí dentro lata tan fuerte que sienta que es una jodida bomba.

Y, también por este mismo motivo, sé que podría escribir toda la maldita poesía del mundo, y, a pesar de eso, que todos esos versos, maltrechos y despampanantes, jamás estuviesen a la altura.

El problema es que con la primera luz del alba colándose por mi ventana, abriré los ojos, y no estará ahí.

Enamorirse siempre fue la mejor opción, salvo que el impacto, en otro momento calculado, ahora sea suficiente para romper un corazón tan vacío y grande como este que se me va a salir del pecho.

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