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15.12.24

Acrósticos para nadie (III)

 Transito la tristeza como quien camina por los restos de un fuego, aún candentes, sabiendo que está a punto de quemarse pero aún así, no se aleja. 

Soy efímero, volátil y ausente, desgastado, vacío, incoherente, repentino, inerte. 

Como una fría escultura que ni el sol del verano es capaz de calentar. 

Soy la nada. 

Lo más importante y quizá quién menos importe.


Aún siento como arde dentro de mi pecho. 

Lentamente, como si temiese extinguirse por completo. 

Busca los recovecos de mi alma para esconderse. 

Acaricia mis sombras en esas noches más oscuras. 


Y al fin, al alba, un rayo de sol despunta de nuevo, sobre una cama completamente deshecha, en la que su ausencia se vuelve una oscuridad que irrefrenablemente envuelve todo. 

Pero aún queda algo.

Soy el recuerdo, la ausencia, lo que no cumplimos y todo lo que me dijiste. 

Soy un cúmulo de historias que aún podemos cumplir. 

En otra vida, quién sabe si en otros cuerpos, en otros labios. 

En una historia en la que, tú y yo, aún creemos.




M.

30.11.24

Acrósticos para nadie (II)

 Hay cosas que solo te contaba a ti. 

Lo que no sabes es que hay personas a las que solo les hablo de ti. 

Aún pienso en todo lo que no ha sido, como si eso pudiese recuperar el tiempo que no hemos tenido. 

Lógicamente, dejo que todo me pase otra vez por el corazón, esperando encontrar algo distinto, una señal de alarma que me alertase. 

Busco desesperadamente cómo desenredar mis desvelos, para volver a dormir al menos sin despertarme para buscar, a oscuras, tu ausencia. 

Adormecer de nuevo mis labios entre tus constelaciones es lo único que me calma, que me ausenta, y me devuelve a ese estado ilusorio de paz.

Y, si hago caso a eso que dicen, de que los besos son poemas escritos en otros labios... tendría que quedarme sin palabras para poder saciar mis ganas de crear versos a tu lado.



M.

28.11.24

J*derse la vida

Hoy, tras muchos meses sin escribir aquí, vuelvo al abismo de la página en blanco, esperando encontrar algún tipo de alivio en desangrarme en letras. Supongo que es casi imposible que leas esto que tiene como título tu canción en bucle de uno de esos grupos en los que inesperadamente coincidimos, pero siempre me ha servido lanzarme al vacío con la intención de poder cerrar todas esas heridas que no quiero mostrar.

Hace 17 días de una tormenta perfecta, de una calma inhóspita dentro de este cuerpo, supongo que cuando estás en el ojo del huracán no eres capaz de ver que en torno a ti, todo está saliendo volando. Me dijo tantas cosas que apenas puedo recordar todo lo que no dijo, pero es que me lo dijo de mil  miradas, de mil besos, de mil caricias, de tantas maneras que sublimaron mi realidad. 

Fui incapaz de encontrar nada que no quisiese en esos mil setecientos milímetros desde el suelo, me asomaba al abismo de sus ojos verde esperanza, que creí que seríamos capaces de cualquier cosa, que podríamos darle la vuelta al puto mundo si era necesario, porque me sentía invencible. Perdón, NOS sentía. 

Porque supongo que esa era la magia, que desde antes de conocerla ya sentía que nos conocíamos, y todo sonaba tan bien... como esas canciones que desde antes de que comienzan a sonar sabes que van a ser de tus favoritas, sin importar el ritmo o la letra, eso era ella. Quizá podría hacer mía esa frase de: "cuando miré a sus ojos sabía que quería estar ahí toda mi vida". Pues sí, a veces solo necesitas unos días para encontrar a alguien que te explota la cabeza y el corazón, y ese cúmulo de todo lo que fue y de lo que no fue también, lo hizo tan perfecto que podría parecer irreal, y que nos tiene así, a mí, escribiendo compulsivamente para alguien que no me leerá y a ella, a ella... ojalá bien. 

Quizá sus ojos no se posen nunca en estas letras, quizá jamás pueda enamorarse de lo que escribo, pero yo solo sé hacer esto para vaciar mi cabeza y mi cuerpo, volcar las emociones en una página en blanco y lanzarlo al infinito de unas redes en las que cada vez creo menos, y de las que me siento más desconectado.  

Mi boca y mis ojos no pegan, y yo probablemente no encaje en nada de lo establecido, solo por raro, o más bien por poco frecuente. Pero hay algo que sí tengo claro, como dice Carolina Durante, "lo más divertido en la vida es joderse la vida contigo".

Resuena en bucle en mi cabeza como tantas otras canciones y frases, y yo solo dejo que mis dedos se deslicen para escribir algo que no sé si quiero contar. Porque he llenado páginas que jamás nadie leerá, en un cuaderno que escondo bajo mi cama, y que tiene más de ella que de mi. Y lo tiene todo de mi. Porque no hay nada más real en mi que todo a lo que le pongo palabras. 

Y joderme la vida, contigo, seguro que hubiese sido lo más divertido. 

Para ti, aunque jamás lo leas.


M.

Acrósticos para nadie


Aún escucho los cristales que albergo dentro de mí. 

Languidezco ante tantos recuerdos.

Busco entre el corazón y la herida un pequeño recoveco en el que pararme y observar.

Atosigo a mi corazón, para que pueda bombear la sangre suficiente para poder llevarse esos recuerdos, y mantenga mi cabeza estéril y vacía.

Y aún así, entre el latido y la herida, el pulso imperfecto y la ausencia, te encuentro.

Llega la noche, y cada giro de insomnio vuelve a traerme el ruido de cristales rotos.

Ni el corazón ni el recuerdo, yo solo sé lamentar tu ausencia desmedida, impertérrita y cuidada.

Siempre elegiré la herida, al menos de la cicatriz uno jamás se olvida.



M.